La tensión crece en la serranía de Santa Rosa del Sur, una región estratégica del departamento de Bolívar que hoy permanece cercada por el miedo, la violencia y el olvido institucional.

Desde hace más de cinco días, la población rural vive bajo confinamiento forzado. Comunidades enteras de veredas como La Marizosa, en jurisdicción del municipio de Santa Rosa, quedaron incomunicadas tras el cierre de la vía principal hacia el corregimiento de Canelos, ordenado por el ELN, grupo armado que se disputa el control del territorio.

El aislamiento ha generado desabastecimiento de alimentos, medicamentos e insumos agrícolas, afectando a campesinos y familias enteras que no pueden salir ni recibir ayuda.

Según fuentes locales, el conflicto se agravó tras la entrada de más de 300 hombres del Clan del Golfo que buscan dominar rutas del narcotráfico y zonas de explotación ilegal de oro. A esto se suma el rumor persistente de la llegada de 600 hombres armados del ELN, procedentes de Arauca y Norte de Santander, listos para confrontar lo que consideran una ofensiva paramilitar.

En medio del creciente temor, ninguna autoridad nacional se ha pronunciado oficialmente. Los habitantes señalan que la Defensoría del Pueblo ha reconocido extraoficialmente que la situación podría desbordar la capacidad de respuesta del Estado.

Una eventual intervención militar sin garantías humanitarias podría desatar una crisis masiva de desplazamiento forzado y poner en riesgo la vida de civiles inocentes.

Por ahora, el sur de Bolívar queda atrapado en una guerra sin nombre, donde el silencio institucional pesa tanto como las balas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • https://streaming.cristiweb.com/8408/stream
  • La 9 60 - 103.9 FM
  • La 9 60